S Gallery. Madrid, 2023
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2023 "Paisajes Interiores"
S Gallery Madrid, Septiembre - Diciembre de 2023 Reflexión sobre la historia de la pintura A pesar de su aparente complejidad visual, el dispositivo pictórico desplegado por Ikella Alonso es relativamente sencillo. Está construido en realidad sobre una triple reflexión sobre la historia de la pintura y su sistema de representación. Esa triple reflexión dará lugar a tres procedimientos compositivos, con los que el artista construye todo su trabajo. 1.- Historia de la pintura En primer lugar, en su investigación se despliega un diálogo constante con los grandes pintores de la historia de la pintura. Este diálogo lo ha desarrollado en forma de series. Ha pintado por ejemplo una larga serie de cuadros, titulada “Dolce far niente”, dedicada a los grandes maestros de la pintura italiana. De modo que, en cada cuadro, va evocando las maneras y colores de los distintos pintores italianos, desde los primitivos Giotto y Fra Angelico, hasta los contemporáneos Mimo Palladino y Francesco Clemente. Con motivo de una exposición en el Centro Cultural Hispano Japonés de Salamanca, le dedicó una nueva serie a la historia de la pintura japonesa, titulada “Paisajes del mundo flotante”. Esta serie incluía homenajes a pintores como el gran Hokusai o a los delicados grabados de Hiroshi Yoshida. En la presente exposición sin embargo Ikella Alonso se propone un diálogo con la tradición de la pintura francesa, pero centrándose explícitamente en la pintura paisajista de un determinado movimiento artístico: el fauvismo. De este modo, aquí se invoca ahora a pintores tales como Henri Matisse, Raoul Dufy, Georges Rouault o Jean Puy. Todos ellos insignes representantes de la colorista pintura fauve. 2.- Cartografía En segundo lugar, la historia de la pintura es sobre todo la historia de una representación perspectivista. Su problema fundamental es el de representar el mundo tridimensional, reduciéndolo a las dos dimensiones del plano. Esta mirada perspectivista requiere de una intuición matemática y geométrica del espacio relativamente compleja. Seguramente la Geometría se enfrentó con este problema mucho antes que la pintura del paisaje. Geometría significa “medición de la tierra” y tiene su origen en el antiguo Egipto, en la necesidad de volver a repartir los terrenos anegados por las inundaciones periódicas del Nilo. Esta representación del territorio dio lugar a la Geografía y a la Cartografía. Ambas son ciencias necesarias para los viajes, para la guerra y para la navegación. La historia de la cartografía es la historia de una gran hazaña intelectual. Pretende llegar a contemplar la imagen del territorio, desde el punto de vista de Dios. Ikella Alonso adopta inicialmente este punto de vista cartográfico para la construcción de la estructura preliminar de sus cuadros. Es la parte teóricamente paisajística de su trabajo. Sirviéndose de las herramientas modernas de observación del territorio, como Google Earth o Google Maps, localiza la tierra natal de cada uno de los artistas a los que quiere invocar, y traza sobre el cuadro la estructura geográfica de este territorio. Por eso cada cuadro lleva el nombre de un pueblo o de una ciudad: Le Cateau-Cambrésis para Matisse, El Havre para Dufy, París para Rouault, Roanne para Jean Puy, etc. Después rellena las parcelas resultantes con pinceladas que recuerdan la pintura y los paisajes de los artistas mencionados. 3.- Perspectiva La historia de la pintura es sin embargo la historia de la perspectiva visual. Esta es sin duda también una representación geométrica del espacio, aunque su desarrollo es mucho más tardío que el de la perspectiva cartográfica. Si la cartografía adopta el punto de vista cenital, la perspectiva cónica representa el espacio desde el punto de vista del espectador. Hay que esperar en realidad hasta el s. XV, hasta los estudios perspectivistas de Alberti y Leonardo, para encontrar una reflexión sistemática sobre este modo de representar el espacio. Frente al modelo cartográfico, este es el modo de representación espacial específico de la pintura. En la serie titulada “Paisajes interiores”, Ikella Alonso ha pasado de invocar de modo abstracto la pintura paisajística, mediante disposiciones cromáticas que respetaban cuidadosamente las distintas parcelas, a invocar de modo explícito la pintura fauvista de interiores. Por eso, en esta serie son claramente reconocibles ventanas, balcones, sillones, mesitas, jarrones y floreros, aunque parcialmente fragmentados, como si los contemplásemos en un espejo roto. De modo que ahora se superpone a la división territorial de las parcelas cartográficas la estructura compositiva del interior doméstico. Esta visión especular es claramente especulativa. Tratándose de una aproximación a los sistemas de representación perspectivista, no deja de ser sorprendente el hecho de que el resultado carezca en cierto modo de perspectiva y de profundidad. La pintura resultante es plana. O si acaso dispersa, fragmentada. Se trata por tanto de un dispositivo geométrico, un artificio matemático para atrapar en él la historia de la pintura. 4.- Color En cualquier caso es evidente que la historia de la pintura es también la historia del color. Decía Maurice Denis que «un cuadro, antes de ser un caballo de batalla, una mujer desnuda o una anécdota cualquiera, es esencialmente una superficie plana cubierta de colores reunidos con cierto orden». Y en este sentido los paisajes interiores de Ikella Alonso parecen atenerse estrictamente a esta definición. Pues si es posible que en ellos se rompa parcialmente la perspectiva, no se abandona sin embargo una exquisita disposición cromática. Es cierto que, en principio, estos colores parecen estar sacados de los cuadros fauvistas a los que hacen referencia. Pues precisamente el fauvismo se caracterizaba por sus colores chillones y distorsionados. Sin embargo, la organización cromática no parece estar sometida a ningún método. Y es aquí donde la pintura parece gozar de entera libertad. En los territorios acotados por la doble rejilla geográfica y pictórica, el color trata a veces de seguir la composición del cuadro y continúa las líneas del balcón o del jarrón de flores. Pero otras veces es la trama geográfica la que se impone y entonces el color delimita también su propio territorio. El resultado final, el resultado de esta superposición de perspectivas, aparece finalmente como una especie de caleidoscopio. O mejor, como un juego de reflejos en un espejo roto. Ya lo hemos dicho desde el principio. Se trata de una triple reflexión. La reflexión es lo propio del pensar, pero también es lo propio del espejo. Con sus series sobre la historia de la pintura, Ikella Alonso especula sobre las posibilidades actuales de la pintura. Pero también especular es la característica más propia del espejo. Miguel Cereceda Madrid, 1 de julio de 2023 |