Sala Las Dehesillas, Leganés. Madrid, 2001
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CONEXIÓN DE ESPACIOS
Las Dehesillas. Leganés. Madrid. 2001 Esta exposición la realicé en el año 2001 en la sala de exposiciones del Ayuntamiento de Leganés. La sala se llama “Las Dehesillas”, también llamada la “Casa de las Brujas”. Y de momento, este ha sido el espacio más interesante en el que he expuesto. A parte de ser un lugar precioso, ofrece multitud de posibilidades para mostrar un trabajo. Un espacio de 240 metros cuadrados, con cuatro cubos anexionados y girados entorno a una sala rectangular abovedada. Todos los cubos cuentan con luz natural. Introducida por medio de claraboyas cenitales, que tamizan el espacio con una luz suave. Hay espacio, hay luz, hay movimiento provocado por los giros de los cubos. Hay recorrido, en las entradas y salidas de los espacios, algunos de los cuales se mezclan y conectan. Hay orientación. Hay punto de inicio en la única entrada a la sala. Es un espacio con tanta presencia que tienes miedo a que supere a la obra expuesta. Pero pienso en lugares que tengan fuerza como espacio. Creo que no es un problema, basta con saber situar. La obra no se llega y se suelta. Hay que acomodarla, aposentarla en el lugar que realmente se merece y espera. Por eso, cuando se hace un montaje en lugares diferentes como una iglesia, valga el ejemplo, se tiende a montar paneles donde se va a colgar la obra. Realmente no entiendo para que se expone en una iglesia. Creo que se debe sentir el lugar donde se expone, aunque sea lo más burdo del mundo. Merece la pena que se integre la obra en el lugar donde va a ser expuesta. Desde luego que la lectura será más rica en contenidos. Y las sensaciones con respecto a la obra serán más intensas. Pero volvamos a Leganés. A cada cubo le fui dando un color, de tal manera que desde la entrada de la sala se podía observar una franja de color en la puerta de cada cubo. ¿Para qué me sirven los colores? Los utilizo para identificar los espacios, para que entre ellos se conecten. Para que todo el espacio esté interrelacionado. Es por eso, por lo que decido tirar unas líneas de cinta de color por el suelo. Lo que hago es extender los límites visuales del cubo, su proyección en el plano. Así las líneas de extensión se cruzan unas con otras. Desde la entrada podemos saber con el color de referencia del dintel y la proyección de la línea, de qué color es cada cubo y recordar la obra que hay en cada uno de ellos. A parte de extender la línea sobre el plano, hay que pintar de color a modo estratégico los cubos. Esto lo hago para hacer que la sensación sea más fuerte al entrar en cada espacio. En este proyecto es muy importante la conexión que existe entre obra y espacio. Entre el contenedor y el contenido. Siempre he dicho que desde la obra realizada, después se organiza y se acomoda el espacio, para una mejor visión de esta. Es la idea que el público tiene que tener cuando accede a ala sala, sentir que ambos están hechos el uno para el otro. Que siempre han estado y siempre van a estar. En esta exposición tuve la suerte de presentar un cuadro que por sus dimensiones era difícil de exhibir en otro espacio. “Urania” (2001), de 195 x 585 cm. Suerte de contar con una pared de ocho metros lineales, donde poder colgar esta obra. Y a parte de poder verla con la suficiente distancia. Quiero decir que hay veces que el espacio limita a la obra, a la hora de poder mostrarla. El espacio muta en esencia, pero no en estructura. La adaptación al lugar es tan importante que requiere un verdadero ejercicio de autocrítica. Hay que seleccionar la obra a exponer y determinar los criterios que hacen que un cuadro esté o no, presente. Existe tanta relación entre obra y espacio, que este último nos obliga a revisar el trabajo, bastante tiempo después de haberlo acabado. Reflexión sobre el espacio y la obra. El espacio elegido para montar la tarima fue el cubo negro. Es la zona más pequeña de los cuatro cubos. Decidí que se montase en este espacio, por lo problemático del montaje. Había que dar unos movimientos a la superficie y era necesario que no fuesen bruscos. Tener en cuenta el acceso de personas que fuesen en sillas de ruedas. Y por supuesto, que el que visitase la sala pudiese caminar con seguridad sin riesgo de tropiezos o de estar demasiado pendiente de los movimientos del suelo. De todos los giros de la tarima se encargó Miguel Ángel y un compañero. El interés de este montaje se basaba en la experiencia de visualizar la obra sobre una superficie que ejercía diferentes planos. Una base en movimiento. Decidimos aplicar color negro a la superficie de la tarima para que destacase sobre el resto del suelo de la sala de exposiciones. Además hubo que ampliar la tarima con una rampa que partía desde el cubo blanco, para que el acceso fuese más cómodo, más lento y no tan pronunciado. Comentamos después del montaje la dificultad que entraña el llevar a la realidad el proyecto diseñado en un plano. Casi siempre es fácil dibujar y proyectar ideas sobre una superficie plana. Cuando lo llevamos a la realidad, nos encontramos con dificultades. Estoy casi seguro, que por muy bien planteados que vayan los proyectos o por muy super arquitecto que seas, siempre surgen problemas y siempre hay alguna modificación del planteamiento original. Eso no quiere decir que se cambie lo básico o la estructura del trabajo. Me refiero mas bien a detalles. |