Morir de Pasión articula una reflexión pictórica sobre la lamentación, la deposición y el santo entierro como momentos donde el dolor humano y lo sagrado se funden. A través de la iconografía cristiana, el cuerpo de Cristo aparece como peso físico y espiritual, tránsito entre muerte y promesa de vida. La serie dialoga con siglos de pintura occidental, desde el Gótico hasta la contemporaneidad, más allá del relato evangélico. El título alude a la intensidad vital de la pintura, entendida como entrega absoluta. Imagen e iconografía se entrelazan con la cartografía de la ciudad natal del pintor, avanzando en la investigación de los paisajes cenitales y su carga simbólica.